viernes, 3 de junio de 2016

¿Quiénes mandaban en una legión? Los rangos del ejército romano 2ª parte


Prrrrrosigamosss...

En la entrada anterior estudiamos los rangos que podrían considerarse equivalentes a la actual escala de oficiales de cualquier ejército moderno. Sin embargo, también eran necesarios una serie de grados subalternos que, en el caso de las legiones romanas, ejercían como ayudantes de los centuriones. Así mismo, estaban en el mismo plano de categoría los portaestandartes, músicos y demás personajes que, aunque no lo parezca tenían más importancia de lo que imaginamos. Y del mismo modo que la infantería tenía sus distintos rangos, la caballería romana también actuaba bajo las órdenes de sus propios mandos conforme a sus distintas distribuciones tácticas. Así pues, al grano:

OPTIO

Los OPTIONES eran una especie de sargentos mayores que actuaban como lugartenientes del centurión. Deben su nombre a que eran OPTARE, o sea, elegidos directamente por su superior. A la hora de entrar en combate, el OPTIO se colocaba al final de su centuria para mantener el orden, repetir las órdenes del centurión e impedir que el personal se hiciera el loco o intentara largarse de la escabechina. Lógicamente, si el centurión era apiolado y palmaba como un auténtico y verdadero héroe, el OPTIO se desplazaba al frente de su centuria y tomaba el mando de la misma. Al ser un grado concedido por elección personal del centurión cabe pensar que para obtenerlo siempre sería ventajoso untar al mismo. De hecho, los centuriones eran unos sujetos especialmente proclives a las corruptelas, y no era difícil obtener sus favores si se le hacían notar en la mano el peso de buenos denarios de plata. Sin embargo, no se sabe si había una especie de escalafón que marcase los sucesivos ascensos de los OPTIONES. Es decir, no sabemos si cuando el centurión que lo había elegido obtenía a su vez un ascenso se llevaba consigo a su OPTIO  o bien este era designado como el nuevo centurión de su centuria, tras lo cual elegía a un nuevo lugarteniente. En cuanto a su apariencia, era similar a la de un legionario normal salvo en dos detalles: por un lado, adornaban su yelmo con sendas plumas de águila a cada lado del mismo más un penacho longitudinal de forma que sus hombres podían distinguirlo perfectamente del centurión, que lo llevaba colocado transversalmente. Y por otro, en vez del VITIS usaban un HASTILE, un bastón de la altura de un hombre rematado con una bola cuyo cometido era ayudar a mantener la alineación de las tropas o, ya puestos, medirle las costillas a los que no ponían el debido interés en el desempeño de sus labores.

Pero un OPTIO no solo ayudaba a su centurión en las cuestiones militares, sino también en las administrativas, logísticas, etc. De hecho, podríamos decir que estos subalternos eran los que, como ocurre hoy día con los suboficiales, eran los que de verdad llevaban el peso las cuestiones cotidianas de su unidad. Por lo demás, esta graduación no solo existía en la infantería, sino también en otros tipos de unidades como la caballería, los pretorianos, etc.

AQUILIFER

Cada legión tenía un emblema o distintivo que, a partir de la reforma de Mario, era un águila con las alas abiertas. Anteriormente se usaban otros tipos de animales como osos, lobos, etc. El águila era el símbolo más preciado de cada legión, y la sola perspectiva de verla perdida o capturada por el enemigo era capaz de hacer que los más de cinco mil fulanos de cada legión llorasen a moco tendido. Si los romanos eran de por sí bastante supersticiosos, los militares ni te cuento. Así pues, el águila de la legión no se podía confiar a cualquiera, sino a un sujeto con aspiraciones a héroe inmortal. A nivel jerárquico, el AQUILIFER estaba por debajo de los centuriones si bien era un rango de tipo honorífico. De hecho, no ejercía ningún mando sobre las tropas. Sin embargo, era el referente de toda su legión ya que donde estaba el águila era donde se encontraba el legado en plena batalla, y por la misma razón era el punto de referencia de toda la unidad. Obviamente, el AQUILIFER era un ciudadano especialmente bragado, un curtido veterano que no tendría problema en dar la vida por defender su valioso símbolo. Además, se encargaba de dar ánimos al personal a viva voz si veía que flaqueaban ante el empuje de los enemigos. En lo referente a su apariencia y armamento, era el mismo que el de un legionario salvo el escudo que, debido a que acarrear el emblema ya debía ser un coñazo, en vez de usar el SCVTVM reglamentario empleaban una PARMVLA. Aparte de esto y como distintivo de su honorable cargo, parece ser que se cubrían con una piel entera de león tal como vemos en la foto superior: con la cabeza se cubrían el casco, y con las patas se ceñían la piel al cuerpo. Hay autores que afirman que, en realidad, no usaban ningún tipo de piel, así que no hay certeza absoluta al respecto. Por lo demás, el AQUILIFER también tenía su labor de tipo administrativo, en este caso ser el depositario de los dineros de los legionarios. Era, por así decirlo, el banquero de sus camaradas con la ayuda de los demás porta insignias de cada centuria, por lo que además de valeroso debía tener una fama de honrado acojonante. Esta costumbre, según Vegecio, se llevaba a cabo para impedir que las tropas dilapidasen su paga en golferías, putas, juego y vino, por lo que era obligado depositar la mitad del salario en la caja comunal de cada legión. Por otro lado, el hecho de que media paga estuviera a buen recaudo era una garantía de que el personal no desertaría. Eran astutos estos romanos, ¿eh?

Además del AQUILIFER, cada centuria tenía su propio emblema portado por un SIGNIFER que, al igual que el anterior, ostentaba su rango de forma honorífica si bien de una categoría inferior, y como distintivo se cubrían con la piel de algún animal que simbolizase a su unidad. Por lo demás, su misión era la misma: ser el punto de referencia de su centuria, impedir que los enemigos le arrebataran su emblema y animar al personal a degollar bonitamente a sus adversarios. Su insignia consistía en algún emblema de la unidad así como las condecoraciones obtenidas a nivel colectivo por la misma y una placa con el número de centuria y cohorte. Había otros tipos de portadores de emblemas con la misma categoría jerárquica cuyo nombre variaba en función del tipo de enseña que portasen: el VEXILLARIVS, que era el encargado de pasear el VEXILLVM, un estandarte o lábaro vertical, el IMAGINIFER, que portaba el IMAGO o imagen del emperador, y el DRACONARIVS, que empuñaba el DRACO o dragón que, como las cometas medievales, servían de distintivo a la caballería. Todos estos rangos, repito, no ejercían mando sobre tropas, y su carácter era meramente honorífico. No obstante, su paga era el doble de la de un legionario, que en algo había que incentivar a estos indómitos ciudadanos.

MÚSICOS

Cada centuria tenía su "turuta", como se denominan en argot a los cornetas en el ejército español. Su misión era evidente: hacer sonar con denuedo sus instrumentos para comunicar las órdenes o incluso exaltar los ánimos en la batalla o acojonar al enemigo con su estruendo. Dependiendo de dichos instrumentos tenían un nombre concreto, BUCCINATOR, CORNICEN o TVBICEN, o sea, tocaban la BUCCINA, el CORNV y la TVBA. Así mismo, cada instrumento tenía un cometido concreto. Según Vegecio, la TVBA sonaba para tocar carga y retirada, el CORNICEN para ordenar los movimientos de las tropas, y la BUCCINA, que tenía un sonido más grave y solemne, se usaba para anunciar la presencia del LEGATVS o para dar ambientillo a las ejecuciones. En cuanto a su posición en combate los músicos marchaban junto a los porta insignias, y al igual que estos debían ser tipos valerosos que no dieran la espalda al enemigo ya que, de ser así, a ver quién leches iba a comunicar las órdenes y, al igual que estos, cobraban paga doble. Los músicos tampoco tenían mando sobre tropas, pero jerárquicamente estaban por debajo de los centuriones, así que ningún legionario podía ponerse en plan chulo con ellos porque, al fin y al cabo, eran sus superiores. 

Bueno, vale por hoy, que estoy cansado de darle a la tecla y, además, me duele la cabeza que es una cosa mala. En otra entrada se hablará de los rangos de la caballería y de algunos cargos de tipo administrativo del ejército que, como está mandado, tenían su importancia. No debemos olvidar que una legión era una máquina de combate que, a nivel organizativo, no tenían absolutamente nada que envidiar a una unidad similar en efectivos de cualquier ejército moderno.

Hale, he dicho

No hay comentarios: